Por Elena Marsal

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Una de Rabas

Ahora todos nos rasgamos las vestiduras, como si no lo hubiéramos visto venir. Tres días de puente festivo en fechas inminentemente navideñas y Bilbao asombra al mundo cerrando el 99% del comercio. Ciudadanos indignados por falta de servicios y por puro aburrimiento; turistas y visitantes alucinados por la insospechada y fastuosa oferta que les brinda el destino elegido para pasar unos días de asueto. Éxodos masivos a las provincias limítrofes para dejarse allí los chines. El director de Alcaldía habla de “oportunidad perdida” (una más, claro); y el presidente de los hosteleros de “chantaje sindical”. El partido gobernante lloriquea compungido; la oposición exige explicaciones que nadie le va a dar. Total: el pan nuestro de cada día.

No soy muy de abandonar a su suerte la Villa de nuestras miserias en puentes o festivos; pero el año pasado en estas mismísimas fechas -hacía tiempo que no visitaba la Ciudad Condal, y tenía curiosidad por ver las luces y el ambiente navideño- estuve en Barcelona: y no quiero ni hacer comparaciones. Una semana después estuve en Londres con el mismo propósito… y constaté que aquello es otra galaxia. En Bilbao a los carteles “Promoción especial Navidad” que lucen algunos comercios habría que añadirles otro debajo: “Cerrado 6, 7 y 8 de diciembre; y 24 de diciembre y 5 de enero si cae en domingo. Por favor, venga usted a hacer sus compras de Navidad en mayo”.

Pero mi anécdota sobre este último puente de diciembre en Bilbao, que demuestra que la clausura comercial afecta también a la hostelería y al derecho al recreo festivo del ciudadano, es la de las rabas del café Lago, ganador la semana pasada del IV Concurso de Rabas del Casco Viejo.

Con toda la farfolla del concurso, que para eso se hacen estas cosas, las deliciosas y originales rabas del Lago, que siempre se venden bien, prácticamente se agotaron el sábado, a pesar de que tenían en las cámaras cantidad suficiente en principio para tres días, y más por si acaso. Boni, propietario del Lago, hostelero de raza, siempre tranquilo y templado, dijo: sin problema, que mañana le pido a mi proveedor, que es un chico majísimo, y que tiene el producto especial con el que yo hago las rabas, y me trae. El proveedor, que recientemente había cambiado su espacio habitual por un puesto en Mercabilbao, de lo cual el propio Boni ni siquiera estaba enterado, también le aseguró que sin problemas… hasta que llegó a Mercabilbao y se encontró con que los guardas jurado de la puerta no le dejaron entrar. Socorro.

Y digo yo: Mercabilbao, proveedor de una buena parte del comercio y de la hostelería de la Villa de nuestros despropósitos, que en más de un 60% pertenece al ayuntamiento, y cuyo presidente es el propio alcalde, ¿no sólo se permite cerrar tres días seguidos, sino que impide al propietario de un puesto entrar a disponer de su propio género como le dé la gana? Que lo mismo el hombre podía haber querido llevarse algo a casa porque sus hijos no tenían pa’comer, visto que todo estaba cerrado; o podía haberse dejado la cartera, o el móvil, o yo qué sé. Pues no: usté no saca de aquí sus calamares asín se le pudran dentro, que es fiesta de guardar. Así que el bueno de Boni (sin perder la sonrisa, porque está hecho de buena pasta) capeó como pudo el temporal del domingo, sirviendo lo que le quedaba de las famosas rabas a los pocos privilegiados que llegaron a primera hora, y dando explicaciones a las decenas de frustrados clientes que no habían madrugado. Pero confesó que a la cocinera le había dado una llorera, también de frustración. Y llegó el lunes, tercer día del puente, y Boni ya había sacado humo al teléfono intentado que le trajeran los calamarcitos aunque fuera de Nueva Zelanda, o del mar de la Luna. Al fin vio un pequeño rayo de luz cuando un pescatero de Indautxu, que tiene un género similar, y que por casualidad había ido a su local a comprobar la máquina de hielo o algo así, vio las desesperanzadas llamadas perdidas, y contactó: “¿Tienes algo?”. “Algo”. Boni, con el local a tope (y todos clamando al unísono por una de rabas, por supuesto), mandó ¡a un cliente! -y amigo, claro, que esto no te lo hace cualquiera- que volvió en un taxi con una caja del preciado género. Y así salvó la cara el lunes, una vez más ante los pocos afortunados que coincidieron con la limitada oferta que pudo brindar.

En resumen: beneficios perdidos por el proveedor, beneficios perdidos por el hostelero, beneficios perdidos por el chasqueado cliente por las ricas rabas no degustadas un día festivo… y beneficios perdidos por la imagen de una ciudadque ya hace por todas partes más aguas que en el fatídico año 83.

Hemos conseguido una metrópoli como para quitarse el sombrero. Entre ladictadura vecinal, que impone el toque de queda diario, y la dictadura sindical, que impone el cerrojazo festivo, esto es el paraíso recreativo para residentes y foráneos. No sé para que querían hacer un EuroVegas a 300 kilómetros de aquí, si nosotros solos ya podemos cubrir toda la demanda del hemisferio norte del planeta.

Bilbao, capital mundial del pasmo, prodigio de Europa, la gran urbe turística y de servicios. Pasen y vean.

Escrito por BClick

4 comentarios

Verdades como puños, como es habitual en tus estupendos artículos, Elena. En la liga que pretende jugar Bilbao como ciudad, algo así es impensable. Tarjeta roja y a segunda… O a tercera, donde jugáremos contra..el Burgos? Con todo respeto, claro.

Pero, Fernando, el Burgos está en SegundaB en fútbol; y en ambientillo, incluso en invierno y con un frío que pela, podría jugar en Primera: ¡está a años luz de Bilbao! Me temo. Y de precios ni hablamos. Te lo puedo asegurar, porque he ido unas cuantas veces en los últimos tiempos.

Elena, qué razón tienes Hay mucho que hacer en este sentido en Bilbao. Creo que hablando claro, como lo haces en tu artículo, podemos crear un pequeño debate para empezar juntos a construir esa parte de nuestra querida joya ciudad que aún está sin pulir.

Pues ya me gustaría saber quien es el artista que se va a Santander a comprar una camisa o hacer alguna otra compra a la rioja .( A mi entender seria un bobo de narices ya que le saldría la torta un pan la dichosa compra)
No se ,pero por esperar un par de días para comprar no me a salido urticaria.
Otra cosa es el turista que viene a Bilbao.
Pero bueno también te digo que cuando voy de viaje algún sitio por europa o aquí , no es que sea mi prioridad ir de tiendas la verdad!!.
Yo creo que entre los medios de comunicacion quieren dar un miedo a no se que?? repito que me diga alguien quien se a ido esos días a comprar unos briks de leche a la rioja o unos jeans a Santander?????????

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