Elena Marsal

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Patio Carcelero

El desierto de Bilbao continúa avanzando. La nada sigue colonizando la vía pública, que aún cuando vía sigue siendo ya empieza a apuntar carácter más bien privado, reservado sólo a algunos mezquinos intereses. Mis amigos los vecinos han vuelto al ataque. Esta vez se han molestado los habitantes del último tramo de Ledesma, el que está entre Mazarredo y Astarloa. Sin duda, desde la peatonalización de toda la calle, este último tramo era el que menos ambiente tenía, porque la presencia hostelera se reducía a dos o tres bares con un par de terrazas, y porque una buena parte de la manzana está ocupada por los bajos de la trasera del enorme edificio del Banco de Bilbao. Hace ya unos cuantos meses se instaló allí el BilbaoBerria, ocupando el local del viejo restaurante Machinventa; y esto animó un poco este espacio peatonal que, sobre todo, tiene mucho pequeño comercio. Y precisamente los comerciantes de esta calle decidieron en su momento alegrar su entorno para dar vidilla, colocando ante sus puertas maceteros, pequeñas mesitas y sillas, tiestos con flores de mil colores… lo que unido a las terrazas de los bares convirtió la zona en un lugar francamente agradable para el viandante y el cliente. Pero hace poco llegó la protesta vecinal al ayuntamiento. El motivo en principio eran las cenas en la terraza del último establecimiento incorporado a la calle, que molestaban con sus risas y sus cantos (me imagino lo molestísimo que tiene que ser para algunos oír a la gente reír y cantar, por Dios, cuando todos sabemos que a este mundo hemos venido a sufrir); y ya ha caído la inspección municipal. El inspector de turno (inspectora en este caso) se pasó por allí el otro día a indagar en el restaurante a qué oscuros y sospechosos intereses se debía que sus clientes fueran capaces de reír; y ya de paso se dio una vueltecita por la zona y conminó a los propietarios de las tiendas a retirar de la vía pública todo objeto conspicuo de ser sancionado, con la amenaza de volver por allí en breve y cascar una multa a todo el que osara seguir adornando la calle con sus gilipolleces. Adiós a los maceteros, a las sillitas de juguete y a los tiestos floridos. Y adiós, no se lo pierdan, a las cajas de la frutería, que a quién se le ocurre, dónde se ha visto, tener la fruta en la calle.

Ayer pasé por ese tramo de Ledesma y se me cayó el alma a los pies: otra sección de nuestra vía pública que ha sido obligada a abrazar el aspecto de un patio carcelario, donde lo único que se permite es pasear en perfecta formación y sin ninguna concesión a las alegres frivolidades de la vida.

Y es que en esta Villa de nuestros despropósitos, desde que hace ya algunos años nos atenazó el complejo de aldeanos ilustrados, estamos intentando compararnos y copiar a otros; pero siempre nos quedamos con lo peor de cada sitio, sacrificando nuestros instintos y nuestra identidad, y nunca mamamos de los buenos ejemplos. Porque yo he visto, y sigo viendo, cajas de fruta en la calle a las puertas de las tiendas en el mismísimo centro de Londres, de París y de New York City. La fruta y las flores siempre han sido un clásico en las calles de las grandes ciudades internacionales. Y la decoración exterior en los comercios. Pero no en Bilbao. Aquí la norma está adecuada a la identidad pueblerina que nos hicieron adoptar hace unos cuantos lustros y a la miseria moral de algunos habitantes cuyos derechos no terminan donde empiezan los de los demás. Porque se ha dado alas a esta creencia de que un particular tiene derecho a todo, incluso por encima del interés colectivo; y claro, sabiendo que siempre hay algún político iluminado capaz de venderse por un plato de votos, ¿por qué no dar el coñazo hasta conseguir que todo un barrio tenga que guardar silencio en el momento en que yo me voy a la cama? ¿O hasta conseguir la demolición de toda una obra de ingeniería, desviar una autopista y que el tráfico pase por delante de la casa de otros? (Como decía un viejo conocido de mi familia “a todo el mundo le gusta el jamón, pero nadie quiere tener el cerdo en su casa”).

Mientras tanto la Plaza Nueva, en la que está a punto de inaugurarse el local hostelero número veintitrés, sigue sin tener un triste tonel o repisa exterior en que apoyar los vasos; han intentado cerrar un par de locales del Casco Viejo por tener, sin licencia de discoteca, sendos DJs pinchando, lo que “incita a la gente a bailar” (¡Cielos! ¡Por menos de eso se perdieron Sodoma y Gomorra!), aunque afortunadamente en este caso parece que el juez de momento ha paralizado la resolución; y hace un par de semanas me llamó un amigo hostelero de Indautxu, que tiene un local de noche que milagrosamente funciona, un local de ésos que deberíamos cuidar como a un hijo si no queremos que Bilbao acabe convertido en el gran club del jubilado de Europa, para contarme agobiado que aún antes de la hora de cierre ya le había ‘visitado’ la policía municipal, para ver si quedaba gente dentro.

Es bonito que las instituciones apoyen a comerciantes y hosteleros, ¿no?

Que prime la queja del vecino sobre la vida y los intereses de toda una población, y sobre la imagen de conjunto de una ciudad que desde que perdió su industria tiene que apoyarse para sobrevivir precisamente en la hostelería y el comercio, y en la vida en la calle, es el gran dislate que estamos padeciendo en este Bilbao de nuestros pecados, cuya pretensión de convertirse en referente turístico internacional lleva ya tiempo enfocada por muy mal camino.

Durante años he pensado muchas veces que esto no podía ir a peor, que ya habíamos tocado fondo y no quedaba más remedio que comenzar a remontar. Pero mi incurable optimismo está empezando a encontrar cura. Está claro que se puede ir a peor. Porque el solo hecho de que prospere una queja de un vecino ya está dando ideas a otros. Así que a ver cuál es el siguiente local, calle o barrio que cae víctima del protestante de turno. Esto ya es una maldita epidemia.

 

Escrito por BClick

7 comentarios

Yo estoy de acuerdo en que hay que cuidar a los hosteleros y comerciantes… luego nos quejamos de que no tenemos turismo, de que salimos y no hay donde ir a tomar algo… pero… a veces el tema vecinos es complicado, queremos vivir en el centro de la ciudad y tener el silencio del campo, queremos tener grandes ventanales con mucha luz y que nos aislen como una pared de hormigon…
Habra q conseguir llegar a un termino medio, ahorrar en inspectores y ver si realmente la cosa se sale del tiesto, porque el sueño hay que respetarlo a las 2:00 de la mañana de un martes pero igual hay que dejar de soñar tanto y salir mas un viernes a las 23:00, ¿no?

Patio carcelero? ese es el que sufren muchos vecinos al no poder abrir las ventanas de su casa una noche de calor por tener una manifestación continua de jueves a sábado debajo de sus casas, acaso si tienes un vecino que todos los jueves viernes y sábado hace fiestas en su casa, pensarías, pobrecito que disfrute!, o subirías a decirle que baje la música y deje de dar patadas al suelo? Pues por eso vienen las quejas en Bilbao, y tanto que hablas de Londres, Paris o New York, ya te aseguro yo que a las 12 de la noche no se te ocurra estar en la calle bailando o gritando y mucho menos bebiendo alcohol en la vía publica, porque la multa que te meten es realmente internacional y verías la cara que se te queda de pueblerina. Por otro lado no se a que te refieres con perder nuestra identidad, en Bilbao la gente no ha estado nunca en la calle como desde que se prohibió fumar dentro de los locales, es más yo recuerdo en alguno del casco viejo no dejarte sacar los vasos de cristal fuera del local, cosa que hoy es impensable decir a un cliente ya que no aguanta sin fumar, Bilbao históricamente tenía la figura del sereno, que servía precisamente para que nadie alterara la serenidad nocturna de la ciudad y también para abrirte la puerta de tu portal, hablará de esa identidad perdida? Lo normal es que la gente acuda a bares o discotecas que se encuentren perfectamente insonorizadas, no como el caso de estos bares que citas en el casco viejo de Bilbao sin licencia a tener los decibelios de una discoteca con DJ, porque claro, los vecinos de esa finca no tienen porque aguantar la música o las vibraciones dentro de su casa, ya se sabe lo caro que resulta insonorizar un bar completamente, techos, paredes, suelo…crear una caja para no molestar a la vecindad es muy caro, es mas sencillo criminalizar al vecino e intentar poner de tu parte a la clientela para que te siga dejando la pasta sin que tu inviertas un duro en tu local…eso si que es Sodoma y Gomorra. Cierto es que la hostelería nocturna en Bilbao vive malos momentos, pero no por culpa del vecino o de la inspectora, en Bilbao zonas como Galerias Urquijo o Mazarredo están muertas y no por cerrar pronto o por denuncias vecinales, porque la sociedad de hoy ha cambiado, los de más de cuarenta ya casi no salen de noche y los de veinte ahora socializan con dos cosas, el botellón y un móvil en la mano, antes salíamos de ligoteo o bailar y queríamos escuchar las canciones del momento, ahora la música no tiene el mismo valor, se ha vuelto de consumo rápido y efímero, y ya no necesitan esperar a un sábado para ligar en una disco o pub, solo es necesario un móvil y unas cuantas aplicaciones dentro del mismo. Lo que está claro es que si la hostelería nocturna quiere vivir tendrá que pensar como reinventarse, invirtiendo en sus instalaciones, profesionalizandose al máximo y ofreciendo una oferta novedosa y única que se distinga por algo, que haga la pena desplazarse para vivir una experiencia original y divertida!

Que quieres que te diga Madock, pero creo que en eso de que los de 40 ya no salen …

Quizás hablas de tu experiencia personal y de tu entorno y lo respeto, pero en mi entorno y tengo unos años más de 40 si que salimos.

El problema es que después de una buena cena, como alargues un poco la sobremesa vas a tener problemas para encontrar un lugar donde ir a tomar una copa. Y esa es la realidad.

En el mundo basket 2014 los 9000 finlandeses que venían con los bolsillos llenos de euros para gastar a la hora de valorar Bilbao (y alrededores claro) como destino todas las notas fueron de sobresaliente salvo una queja, “la ausencia de ocio nocturno”.

Y Elena tiene razón cuando habla de los “vecinos”. Obviamente no se puede generalizar, pero somos muy dados a protestar por el bar que está debajo de casa pero quiero tener uno en la manzana de enfrente para tomarme algo cerca de casa y no tener que coger el coche.

Queremos fiestas, SI. Pero mejor enfrente que debajo.

Somos hipócritas y egoístas por naturaleza y alguien tiene que velar por los intereses generales más allá de intereses particulares.

Lo del viaducto de Sabino Arana es paradigmático. Muchos de los que protestaban con sus carteles cuando compraron sus pisos el viaducto ya estaba allí. Sabía lo que compraban y donde lo compraban.

Un amigo me dijo. Es un disparate. En unos años lo tendrán que volver a construir porque no habrá capacidad para dar entrada y salida al tráfico (salvo que comiencen a comercializarse vehículos que vuelen como en Blade Runner) . La salida de Bilbao es un embudo y que no haya que hacer una evacuación.

Elena, yo no lo llamaría patio carcelario, mi definición es AMISHTOWN.

Que quieres que te diga, que cenas haces tú? jajajaja, tienes galerías y Mazarredo, pero como ya dije están vacías, son varios los locales nocturnos que han cerrado pero la realidad es por ausencia de publico!! Distrito 9 por ejemplo es uno de ellos y no cerraba precisamente pronto…….
Por otro lado la verdad es que todos vamos a bares, pero eso no tiene que estar reñido con molestar al vecindario…..porque entonces sí tenemos un problema!!!!

Yo estoy de acuerdo con lo que dice Ana, el sueño hay que respetarlo a las 2 de la mañana un dia entre semana, pero un viernes a las 23:00 podemos estar de fiesta.
Vivo en Maria Diaz de Haro con Alameda de Urquijo. Desde que la discoteca BUDHA ha abierto y hace fiestas universitarias los JUEVES, los vecinos no podemos dormir. Es horrible, y no es a las 23:00, no , desde las 2:00 hasta las 6:00 de la mañana las calles están llenas de universitarios haciendo el botellon, meando en portales o locales comerciales, vomitando, cantando, peleándose…, y todo esto en una zona donde vivimos niños, ancianos, personas que los levantamos pronto para ir al trabajo, en fin, que no entiendo como el ayuntamiento permite esto.
Los vecinos llamamos a la policía todos los jueves, pero da igual, como mucho si pasa un coche patrulla (sin parar, claro).
No se donde podemos acudir o que podemos hacer, entiendo que no se podían abrir locales de este tipo a menos de 200 m de viviendas. En esa misma calle hay dos bares de copas que tb abren tarde, pero no causan problemas, la gente se toma algo en ellos, charla y punto. Pero que el ayuntamiento permita que todos los jueves esa discoteca haga fiestas universitarias sabiendo lo que conlleva y el jaleo que causan, no lo entiendo
GRACIAS
A mi tb me gusta la fiesta y salir, de echo soy una persona joven, pero donde esta el limite?

La cosa es muy simple. Siempre habrá gente que piense, como la autora de este artículo, que como a ella le gusta la fiesta hay que exportarla a todo el mundo incluso al visitante extranjero, en una clara manifestación de desconocimiento y pobreza intelectual. Claro que ella no vive en Ledesma. Este tipo de argumentos utilizados sí que son “pueblerinos”. Lo que dices de Londres y París, ciudades en las que he vivido, simplemente no es cierto. En estas ciudades hay un respeto casi reverencial, por los derechos del prójimo y al igual que aquí también se celebran botellones, pero la diferencia es que no es lo mismo ver a un grupo de 15 o 20 personas sentados en el Campo de Marte tomando alcohol y charlando entre ellos en un tono razonable y verlos después recoger todo en una bolsa y echarlo a la papelera sin molestar al resto de vecinos y viandantes, que ver en el Parque de Doña Casilda de Bilbao al mismo número de personas berreando como energúmenos continuamente palabras mal sonantes sin sentido, lanzando botellas al aire, orinando en las aceras y defecando en los arbustos de la Pérgola y jodiendo al personal hasta las tantas de la madrugada, para dejar la papelera vacía y los desperdicios a su alrededor. ¡No, no es lo mismo! ¿Crees en serio que cualquier turista que asista a estas lamentables escenas le pueden quedar ganas de volver? ¿Crees que lo que más le importa al visitante extranjero son las cajas de fruta y mesitas esparcidas por la ciudad o la oferta cultural? ¿Crees que es agradable visitar un fin de semana una ciudad como Bilbao, calles como Pozas, Ledesma..etc y ver como lo más granado de nuestros jóvenes (y otros no tan jóvenes) se pasan hora tras hora bebiendo como posesos? Perdona ese será el ocio que quieres tú y algunos otros. Si es así empieza por pedir al Ayuntamiento, que en vez de joder la convivencia con la apertura sin fin de bares y restaurantes para obtener liquidez, que traslade a las manadas depredadoras de alcohol y ocio nocturno, a zonas de las afueras, como ya han hecho ciudades como Valencia, Málaga..etc, ya que realizar con ellas una labor de socialización y respeto a los derechos de los demás, sería una labor imposible y muy costosa y al Ayuntamiento (por si no te has enterado) le interesa seguir potenciando a esta mafia hostelera pues obtienen de ella mucho dinero, para que sigan ampliando los horarios, quejándose y pregonando a los cuatro vientos que ese es el “ocio” que ellos entienden. Por supuesto de los museos abiertos por las noches, ampliación de horarios nocturnos de comercios, jornadas gratuitas de conciertos, apertura de lugares emblemáticos con exposiciones, tertulias poéticas teatros etc.etc….¡¡NI RASTRO!! La cosa sigue siendo simple. La consecuencia es que aún hay gente que se permite escribir estas cosas en un Block.¡¡Qué pena!!.

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